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Historia del Cine Español

Posted in Filmoteca Española by lfvazquez on diciembre 2, 2009

Cine español (de Wikipedia)

El cine español tiene una enorme importancia documental para conocer la evolución histórica de la sociedad en España. Además, el cine español no sólo ha sido durante décadas un entretenimiento de masas, sino también un documento histórico y artístico de primer orden. Ocupa actualmente y de modo general una posición secundaria a nivel mundial si se compara con el cine producido por los países anglosajones, sobre todo Estados Unidos, destacando principalmente por la gran figura de Luis Buñuel, director cuya producción tuvo una gran influencia en Europa (a través de Francia) e Iberoamérica (a través de México) y los esporádicos éxitos internacionales de directores como Segundo de Chomón, Florián Rey, Juan Antonio Bardem, Luis García Berlanga, Carlos Saura, Jesús Franco, Antonio Isasi-Isasmendi, Pedro Almodóvar o Alejandro Amenábar.

Otras vertientes han obtenido menos repercusión internacional. Sólo el director artístico Gil Parrondo, ganador de dos Óscar de Hollywood, y el director de fotografía Néstor Almendros (que desarrolló toda su trayectoria fuera de España) o los actores Fernando Rey, Fernando Fernán Gómez, Antonio Banderas, Sergi López y Javier Bardem y las actrices Sara Montiel, Ángela Molina, Victoria Abril, Carmen Maura, Maribel Verdú y, sobre todo, Penélope Cruz han obtenido cierta fama, generalmente por sus trabajos fuera de España.

En la actualidad, el porcentaje de taquilla correspondiente al cine español en España viene situándose en los últimos años entre el 10 y el 20%, lo que se traduce en una sensación de crisis que se alarga durante la época más reciente.

Historia del cine español

Como señalan los autores del libro Cine español en cien películas (2002), Miguel Ángel Barroso y Fernando Gil Delgado, «la historia del cine español es parte integrante de la historia del siglo XX y no un simple “adorno cultural”… la cronología de nuestro cine es parte de la historia de nuestro país».

Las primeras exhibiciones cinematográficas en España tuvieron lugar en las fiestas de San Isidro de 1896 en Madrid mediante el Animatógrafo, sistema también conocido como Teatrograph y derivado del Kinetoscopio de Edison, modificado por el inglés Robert William Paul y puesto a punto en mayo de 1895. La première de esta primera exhibición española se hizo el 11 de mayo de 1896 en el circo Parish de la plaza del Rey, en los jardines de la Casa de las Siete Chimeneas. Solo dos días después (13 de mayo) llegarían las imágenes del Cinematógrafo Lumière, que traía Alexandre Promio.
La primera película con argumento fue Riña en un café (1897), del prolífico fotógrafo y director barcelonés Fructuós Gelabert.

El primer director español de éxito internacional fue Segundo de Chomón, que trabajó en Francia e Italia.

La crisis del cine sonoro y el cine de la Segunda República

En 1931, la llegada de producciones extranjeras con sonido hunde la producción nacional, que se reduce a un único título.
Al año siguiente, Manuel Casanova funda la Compañía Industrial Film Española S.A. (CIFESA), la productora más importante que jamás haya tenido el país y considerada como derechista. Se ruedan 6 películas, incluida la primera película de Luis Buñuel en España, de carácter documental, “Las Hurdes, tierra sin pan”.
En 1933 se habían rodado ya 17 películas, y en 1934, 21, entre las cuales está el gran éxito de taquilla La verbena de la Paloma (1935) de Benito Perojo.

La producción de filmes iría ascendiendo hasta las 37 películas rodadas en 1935. En estos años se consolidaron productoras y directores de películas que obtuvieron una importante aceptación popular, como Benito Perojo, a quien se deben El negro que tenía el alma blanca (1934) y La verbena de la Paloma (1935), o Florián Rey que se ocupa de la dirección de La hermana San Sulpicio (1934), Nobleza baturra (1935) y Morena Clara (1936). Este podría haber sido el comienzo de la consolidación de la industria cinematográfica española, pero el inicio de la Guerra Civil aborta los prometedores éxitos de la cinematografía de la Segunda República.

La dictadura

En el nuevo régimen, se instaura la censura y se impone la obligatoriedad del doblaje al castellano de todas las películas estrenadas en territorio nacional. Destacarían directores como Ignacio F. Iquino, Rafael Gil (Huella de luz, de 1941), Juan de Orduña (Locura de amor, de 1948), Arturo Román, José Luis Sáenz de Heredia (Raza, de 1942, con guión del propio Franco) y, sobre todo, Edgar Neville. También puede destacarse Fedra (1956) de Manuel Mur Oti.

CIFESA se impone como la productora más rentable de la época, cuyos largometrajes inspirados en episodios o personajes de relevancia histórica obtienen el beneplácito de las autoridades y a menudo el respaldo del público.

En la década de los cincuenta nacen dos importantes festivales de cine en España: El 21 de septiembre de 1953 nace el Festival de Cine de San Sebastián sin sufrir ninguna interrupción desde entonces, y en 1956 tiene lugar la primera Semana Internacional de Cine de Valladolid o Seminci.

Por su parte, Marcelino pan y vino (1955) de Ladislao Vajda desataría una moda de niños actores, de la que formarían parte las películas protagonizadas con gran éxito Joselito, Marisol, Rocío Dúrcal y Pili y Mili.

Pero en los años cincuenta y sesenta, el cine no se limita a rodajes protagonizados por niños prodigio, la influencia del neorrealismo se hace evidente en nuevos directores como Antonio del Amo, José Antonio Nieves Conde con su película más destacada Surcos (1951), Juan Antonio Bardem con Muerte de un ciclista (1955) y Calle Mayor (1956), Marco Ferreri con Los chicos (1958), El pisito (1959) y El cochecito (1960), y Luis García Berlanga con Bienvenido, Mister Marshall (1952), Calabuch (1956), Los jueves, milagro (1957) y, sobre todo, Plácido (1961) y El verdugo (1963). En muchas de ellas interviene el que quizás sea al más importante guionista de la historia del cine español: Rafael Azcona. En las conversaciones de Salamanca, Bardem resumiría el cine de la postguerra en un manifiesto que se haría célebre por su dureza: «El cine español actual es políticamente ineficaz, socialmente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico».

Juan de Orduña obtendría un clamoroso éxito comercial con El último cuplé, de 1957, protagonizada por Sara Montiel.

Buñuel volvería ocasionalmente a España para rodar Viridiana (1961) y Tristana (1970), basada en la novela de Benito Pérez Galdós y protagonizada por Catherine Deneuve y Fernando Rey. Ambas películas, especialmente la primera, causaron cierto escándalo en el contexto represivo de la dictadura franquista.

El nuevo cine español

En 1962, José María García Escudero volvió a ocupar la Dirección General de Cine, impulsando las ayudas estatales y la Escuela Oficial de Cine, de la que saldría la mayoría de nuevos directores.  Entre estos destacan Mario Camus (Young Sánchez, 1964); Miguel Picazo (La tía Tula, 1964); Francisco Regueiro (El buen amor, 1963); Manuel Summers (Del rosa al amarillo, 1963) y, sobre todo, Carlos Saura (La caza, 1965). Ajeno a esta corriente, Fernando Fernán Gómez realizaría la clásica El extraño viaje (1964). De la televisión procedía Jaime de Armiñán, autor de Mi querida señorita (1971) y Jo, papá (1975), ambas con enorme éxito de taquilla. De la llamada «Escuela de Barcelona», originalmente más experimentalista y cosmopolita, destacan Vicente Aranda, Jaime Camino o Gonzalo Suárez, que realizarían sus obras más importantes ya en la década de los 80.

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